ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN 01 DE JULIO 2010
 

Por Profr. Alexander Backman –Investigador
11 de junio 2010 21:12 horas
Actualizado y Revisado Oct 17, 2015
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Diálogo Con Derechos Reservados © 2010-2015 Alexander Backman
con licencia de uso para Conciencia Radio
(Excepto Música, Discurso, y Citas Literarias)

HOOVER CONSPIRACION MONSTRUOSA

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Hola. Soy Alexander Backman de Conciencia Radio.com y me gustaría hablarte un poco sobre lo que son las sociedades secretas, las cuales han sido tomadas por muchos como simples ‘teorías de conspiración’–teorías de conspiración que los mismos intereses de la Elite Mundial—compuesta por masones, caballeros templarios, jesuitas, sionistas, nazis sobrevivientes del Tercer Reich quienes operan impunemente a través de agencias de inteligencia como la CIA cometiendo crímenes contra la humanidad, el más significativo el tráfico y comercio de estupefacientes a escala global, las guerras de exterminio en África, la creación de virus pandémicos y la distribución de vacunas contaminadas para reducir los niveles poblacionales en los países pobres del mundo especialmente en Latinoamérica.

Pero tú dirías, ¿por qué no sabía yo todo esto?

Es simple. Es a través del control que ellos tienen de los Medios Masivos de Programación como la Televisión, la Radio, la Prensa y el Cine. Son ellos quienes arremeten las ideas de cómo regular los pensamientos de los ciudadanos dentro del Sistema Artificial de Control, el SACO, que ellos han creado. Recuerda, un ciudadano controlado es tu peor enemigo mientras un ciudadano informado es tu mejor amigo. Yo soy ese ciudadano informado. Yo soy ese amigo. Y por eso te doy este mensaje.

Son estos medios de falsa comunicación  los responsables, los cómplices inconscientes de la barbarie que atenta la conciencia de cada uno de nosotros. Porque en vez de comunicar practican la censura y no reportan la verdad, simplemente escupen y regurgitan la política institucional de un Gobierno que ha sido secuestrado por estas mismas sociedades secretas. Son estas sociedades secretas que yo al igual que Kennedy y muchos millones que ahora componemos el periodismo alternativo mundial y formamos parte de una Resistencia que les decimos a estas sociedades secretas lo siguiente:

“Ustedes ya no son secretas. Sus secretos ya son conocidos. Sus intenciones documentadas. Sus actos criminales reportados. Mientras se escudan ustedes detrás de las sombras. Nosotros damos la cara. Mientras ustedes conspiran contra la raza humana, nosotros estamos aquí para defenderla de sus intentos de sujetarla, amagarla, censurarla, esclavizarla, reducirla y exterminarla.

Su agenda racista, supremacista y psicópata ha llegado a su fin. Nosotros sabemos bien que sus días están contados. Ya no se pueden esconder más. Ustedes son el enemigo y seguirán siendo expuestos como los autores intelectuales de la peor de todas las traiciones, conspirar contra las naciones de la tierra. Ese es un crimen que no es una teoría. Es una realidad.

Ahora, sus errores cada vez son mayores, sus fracasos los llevan a un precipicio y nadie les va a ayudar.  Ustedes circunnavegan las soberanías de los países tratando de crear la Unión de América del Norte y mientras la Unión Europea, el Imperio Romano Revivificado, como ustedes le han bautizado desde Bruselas, lo cierto es que todo se les está colapsando.

Sus cumbres son un fiasco. Copenhague 2009 fracasó. Su cumbre Bilderberg 2010 en España fracasó. Su intento por crear una sociedad sin el uso del dinero en efectivo está fracasando.

Al Gore, agente soviético entrenado por Arm and Hammer fracasó con su terrorismo psicológico culpando al ser humano de un calentamiento global inexistente. Sus impuestos al CO2 no  fructificaron. Se descubrió la corrupción del Panel Internacional del Cambio Climático.

El Internet, la Sociedad 2.0 les dice a ustedes, que el INTERNET es nuestro hogar y lo defenderemos como una joya sagrada de Libertad de Expresión en el mundo.

Son batallas que hemos ganado y seguiremos ganando. Aún no celebramos nuestra victoria, pero nos da fuerza saber que sus debilidades sean conocidas por los millones que están despertando.

Mientras ustedes siguen celebrando sus rituales mundialistas y sus olimpiadas, celebraciones masónicas hacia los dioses paganos que les dieron vida. Dioses de antaño que ahora sabemos que son Ángeles Caídos. Ángeles Malditos que le dictan órdenes a la familia Rothschild, dueños de los 13 bancos mundiales. Sionistas que han secuestrado el estado de Israel imponiendo una bandera satánica que no tiene relación alguna con la Casa Real de David.

Efesios 6:12 en la Biblia nos advierte lo que son ustedes y quienes ustedes representan en éste plano:

“Porque nuestra lucha no es contra carne y sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Gobernadores de la obscuridad de este mundo, contra los Espíritus del Mal que están en las alturas.”


Y su Nuevo Orden Supremacista Mundial será cosa del pasado. Serán arrestados, serán juzgados por la corte de la opinión pública.

Sigan construyendo sus fosas bajo tierra. Sigan almacenando su comida y agua mientras siguen oprimiendo a los pobres en casas de 4 x 4 metros cuadrados haciéndoles creer que eso es progreso. Sus recursos, su agua, su comida, bueno, la historia dirá si podrán llegar a ella antes que nosotros lleguemos a ustedes.

Henry Kissinger, responsable de múltiples crímenes contra la humanidad ahora tiene orden de aprehensión en Europa. Les digo. Es sólo cuestión de tiempo. Su caída es inminente.

Su tiempo ha llegado y nosotros, el corazón de la raza humana triunfaremos y reescribiremos los libros de la historia de la humanidad.
No tenemos ya más miedo. No tenemos nada que perder sino mucho que ganar, empezando por nuestra Libertad y nuestra Independencia.”

Es cierto, muchos han sido asesinados por denunciar a ésta cábala obscura.

Oliver Stone te lo demuestra en su película JFK; que el grupo que mató al Presidente Kennedy y sí, cuando se reúnen en el parque del Monumento a Washington, cuando preguntan, “¿quién pudo haber tenido el poder para hacer todo esto?,” y la toma se aleja y dos hombres se convierten en puntos diminutos en una pequeña banca en aquel parque y de la parte de arriba y hasta abajo de la pantalla del lado izquierdo se ve todo el monumento, el símbolo, el obelisco más grande del mundo en el Distrito de la Diosa Romana Columbia. Es éste obelisco de 666 pies de altura lo que representa el poder y la fuerza de la verdadera sociedad secreta. Ahí están las respuestas de quienes mataron a Kennedy. Un obelisco que representa el pene de su dios, Osiris o Lucifer. Una sociedad secreta enferma que practica el sexo fálico y usan el obelisco para tal efecto. Este obelisco que está arriba del pequeño pórtico en la base del mismo es lo que controla a las instituciones francmasónicas en la parte más baja de la pirámide de control a nivel global. Los verdaderos jugadores. Los verdaderos psicópatas que controlan y forman parte del ‘establishment’ y cumplen órdenes de las Monarquías Autócratas Europeas y del Lejano Oriente.  Ellos son quienes lo mataron. Masones de muy alto grado. Entre ellos, Lyndon B Johnson quien es cómplice del peor crimen político de la historia moderna del mundo.

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Otro ejemplo es el asesinato del Director de cine Stanley Kubrick por exponer los rituales satánicos paganos que ellos practican en la película Ojos Bien Cerrados. Rituales honrando sus necrópolis, sus ciudades en el culto a los muertos. Orgías humanas demoniacas para que se transformen en lo que realmente son, Nefilim, hijos de ángeles caídos. A la Orden Militar Templaria de Oriente les decimos esto: sus obeliscos y templos de la industria de la muerte empezarán a caer, uno a uno.

Somos los trompetistas del verdadero y único Dios, creador y Rey de todo el Universo y los Cielos, Jesús Cristo, YAHSHUA HA MASSIACH. Anunciando su retorno.

No dejaremos que sigan secuestrando a las almas del cielo de Dios aquí en la Medi Terra NEA. Seguiremos despertando a más y más hermanos y hermanas. Y así, dejaremos plasmados, en nuestros actos, los aciertos y no los errores de la historia.

Ahora, los congresos, los ministros de parlamento y diputados así como senadores están despertando y se están dando cuenta de la realidad. Militares de alto rango y soldados están despertando y denunciando, negándose a cumplir sus órdenes. La realidad al que hemos despertado es una realidad necesaria. La realidad de que un pueblo consciente es un pueblo que exige justicia. Es un pueblo que exige que se castigue a los que injustamente lo ha secuestrado. Es un pueblo con poder. Es un pueblo de Fe inquebrantable, insubyugable e indestructible.

Recientemente Zbgniew Brzezinski, uno de sus operadores principales e instigadores de innumerable crímenes,  anunció ante el Council on Foreign Relations que la sociedad había despertado; que la sociedad ya no ve a los gobiernos como el enemigo sino a los bancos y a las transnacionales, a los fabricantes de armas, a los creadores de alimentos transgénicos, a los medios controlados, a las farmacéuticas, a los dueños de la industria, los que controlan la educación, los que destruyen países y exterminan a generaciones completas, ellos ya son vistos como el enemigo.

Ahora, la debilidad sale a luz, ellos nos tienen miedo, mucho miedo. Ya era hora. Y la hora de la enunciación de la Verdad ha llegado.
Lo que sigue es una voz que despierta desde la tumba. Un hombre cuyo cráneo así como el de Pancho Villa y Jerónimo sabemos que ustedes poseen en su sociedad secreta de Skull and Bones 322 en la Universidad de Yale. Cráneos que blasfeman y en donde beben sangre humana dentro de ellos.  Un hombre cuyo valor y la visión hacia el 2012 era evidente. Un hombre que se negó y resistió en seguir su maligna agenda tricentenaria.  Un hombre que recibió la maldición de ustedes y cuya familia ha sido extinguida por ustedes.

Viajemos entonces al pasado. Al Hotel Waldorf Astoria en la Ciudad de New York. El día es  abril 27. El año, 1961. Este personaje dio éste discurso ante la Asociación Nacional de Editores de Prensa. Tiene una duración de 19 minutos aproximadamente. A continuación, sólo escucharás un extracto donde  John Fitzgerald Kennedy habla de la necesidad de que NO DEBEN EXISTIR SOCIEDADES SECRETAS DENTRO DEL GOBIERNO porque él estaba muy bien consciente que estas existen. Son los titiriteros de los títeres que controlan desde las sombras. Siempre han estado ahí. Todavía siguen carcomiendo a nuestras naciones, a nuestra República y fue éste discurso heroico que sirve de evidencia de que no estamos hablando de una teoría de un complot sino de una real y verificable conspiración criminal. Él sabía lo que implicaba el año 2012 para la humanidad– esa fue la verdadera y principal razón por la cual LO ASESINARON PUBLICAMENTE y en su lugar pusieron un obelisco reflejándose en un lago con fuego en el paralelo 33° en la Ciudad de Dallas. El asesinato fue el día 22 del mes 11. Suma 33. Los ocultistas y masones siempre dejan rastros de sus rituales. Ejecutando a Kennedy públicamente con gran cuidado y diseño como dirían los Masones de Alto Grado. El  Ritual Perfecto. Hasta cuidaron que el sol le estuviera dando en la frente mientras se dirigía a él y lo impensable ocurrió.

Y para ver quiénes fueron los responsables de acto tan atroz, quiero citar la película JFK de Oliver Stone cuando se cuestionan quién lo pudo haber hecho:

“¿Vaya pregunta, verdad? ¿Por qué?  El cómo y el por qué es solo para decorar el escenario para el pueblo. Oswald, Ruby, Cuba, la Mafia los deja adivinando como un juego de caras y gestos no los deja hacer la pregunta más importante. ¿Por qué? ¿Por qué mataron a Kennedy? ¿Kennedy asesinado? ¿Quién se benefició? ¿Quién tiene el poder de encubrirlo? ¿Quién?”

¿Qué más evidencias quieren? Ahí están a plena vista, ¿ven?, lo que si se pone en las películas embarrándotelo todo en la cara y la gente aborregada, dormida en un coma consumista a que no puede armar las piezas del rompecabezas de la Verdad al menos que se les diga directamente como el Sr. Brzezinski dijo en la película.

A continuación está un fragmento del discurso completo de John F Kennedy donde selló su destino final al ser el primer presidente en  salir a la luz pública y hablar de la necesidad de deshacernos de las sociedades secretas, no nada más en el gobierno, sino en toda la sociedad. Sociedades secretas que gobiernan prácticamente a todos sin que se den cuenta. Pero ahora, eso está cambiando y ellos pagarán.

La misma palabra ‘secretismo’ es repugnante en una sociedad libre y abierta; y nosotros como personas nos oponemos inherentemente e históricamente a las sociedades secretas, a juramentos secretos y reuniones en secreto. Decidimos hace mucho tiempo que los peligros de la ocultación  excesiva y no autorizada de hechos pertinentes pesa más que los peligros que se citan para justificarlo. Aún hoy, existe poco valor en oponerse a la amenaza de una sociedad en secreto al imitar sus restricciones arbitrarias. Aún hoy, existe poco valor en asegurar la sobrevivencia de nuestra nación si nuestras tradiciones no sobreviven con ella. Y existe un peligro muy grave que una necesidad anunciada de incrementar la seguridad será utilizada por aquellos que están ansiosos en expandir su significado hasta los límites de censura oficial y ocultación. Yo no tengo la intención de permitirlo eso hasta donde se extienda mi control. Y ningún funcionario de mi Administración, ya sea que su rango sea alto o bajo, civil o militar, debería interpretar mis palabras aquí esta noche como una excusa para censurar las noticias, suprimir la disensión, de encubrir nuestros errores o de retenerlos de la prensa y la opinión pública de los hechos que ellos merecen conocer.”

“Porque estamos opuestos alrededor del mundo por una conspiración monolítica y despiadada que depende principalmente en medios de codicia para expandir su esfera de influencia —en infiltración en vez de invasión, en subversión en vez de elecciones, en intimidación en vez de libre elección, en guerrillas de noche en vez de ejércitos de día. Es un sistema que ha reclutado vastos recursos humanos y materiales para la construcción de una maquinaria muy bien tejida, altamente eficiente que combina operaciones militares, diplomáticas, de inteligencia, económicas, científicas y políticas.”

Sus preparaciones son ocultadas, no publicadas. Sus errores son enterrados no puestos en encabezados. Sus disidentes son silenciados, no alabados. Ningún gasto es cuestionado, ningún rumor es impreso, ningún secreto es revelado.”

“…pero sí les estoy pidiendo ayuda en la tremenda labor de informarle y alertar al pueblo americano…”

“Sin el debate, sin la crítica, ninguna Administración y ningún país puede tener éxito— y ninguna república puede sobrevivir. Es por eso que el legista Ateniense Solón hizo decreto como un crimen que cualquier ciudadano se escondiera ante la controversia. Y es por eso que nuestra Prensa fue protegida por la ‘Primera’ Enmienda— la única empresa en Estados Unidos específicamente protegida por la Constitución— no primero para divertir y entretener, no para enfatizar lo trivial y lo sentimental, no para simplemente “darle al auditorio lo que pide”— sino de informar, de despertar, de reflexionar, de anunciar nuestros peligros y nuestras oportunidades, de indicar nuestras crisis y nuestras tomas de decisión, de guiar, moldear, educar y a veces hasta hacer enojar a la opinión pública.”

“Entonces es así para la prensa escrita— al que registra las obras del hombre, el guardián de su conciencia, el mensajero de sus noticias— que buscamos fortaleza y ayuda, confiados de que ustedes puedan ayudarle al hombre tener la voluntad de ser lo que nació para ser: Libre e Independiente.”

Ahora, depende de ti,  en continuar viviendo y pretendiendo que todo está bien en el mundo, en tu país en tu ciudad y seguir viviendo gobernado bajo la ilusión de un gobierno electo por el pueblo y para el pueblo que debe servirte a ti y no así mismo, o exigir que se destapen las cloacas de la realidad como Kennedy le declaró a los periodistas; porque si no hay apertura de conciencia, si no hay libertad de expresión, entonces el ‘secretismo’ te controlará y el hermetismo nunca cambia de rumbo. Este nunca cambia su lujuria por el poder. Su instinto totalitario y draconiano. Ya no podemos seguir viviendo en ‘secretismo’, ocultismo, paganismo, ni esoterismo. Si pensamos que les vamos a seguir la corriente a ellos, o que nos vamos a llevar bien con ellos, estamos equivocados. Ellos son la pesadilla de Hitler multiplicada a escala global. Y lo peor de todo es que ahora tienen el control de los medios de comunicación. Si tú no haces algo ahora, ellos ganarán y nos exterminarán.


 Tenemos que salir y exigir  que se investigue a todo funcionario público que es miembro de una “sociedad de secretos” como dirían ellos y saber que juramentos han hecho prometido cumplir y saber que organizaciones operan con ellos y cuales otras asociaciones están infectadas con éste cáncer y quienes son invitados a las logias masónicas y luego subidos de nivel, porque aquellos que se han unido al club de la muerte que desean controlar el mundo para su beneficio, explotando y asesinando a niños y niñas, hombres y mujeres, abuelas y abuelos para siempre como ellos tienen planeado en una dictadura científica perfecta. Los tenemos que exponer. Es nuestra responsabilidad, es nuestro derecho, y es nuestra forma de hacer justicia.

 No hay otra decisión que tomar. Date cuenta de lo que está ocurriendo en el mundo. Estamos siendo metidos a una dictadura científica en contra de nuestra voluntad. Todas estas organizaciones internacionales son parte del Sistema Artificial de Control, el SACO. No están separadas. La ONU, la Unesco, El FMI, el BID, la OTAN, los Bancos Centrales, los cuales son privados como el FED estadounidense y el Banco de México. Todos ellos son UNO y el tiempo se agota gota a gota mientras ellos se alimentan de tu esclavitud.  Tenemos que exigir. Tenemos que hablar. Tenemos que hacer que se investiguen a estos grupos. Tenemos que pelear por la apertura y la rendición de cuentas. Tenemos que hacer lo correcto. Tenemos que reescribir la Historia, nuestra historia. Tenemos que hacerlo ¡YA!

 

Por eso, exijo que el Sr. Felipe Calderón Hinojosa sea investigado sobre sus relaciones, asociación, membresía con organizaciones y sociedades secretas como la Masonería, la Orden Templaria, el Yunque, la Base, el Sinarquismo, la Falange, etc.

Que se retire el ejército de nuestras calles. Que dejen de aterrorizarnos ellos y la Policía Federal con el uso de pasa montañas como parte de sus operaciones psicológicas autoritarias y fascistas. Yo digo no a una Policía única en México. Hitler hizo lo mismo, nacionalizó e universalizó sus fuerzas de seguridad. Que no se apruebe la Reforma de Seguridad Nacional que atenta contra las Garantías Individuales que nos confiere la Constitución. Una Constitución que está escrita con la sangre de más de 900 mil hombres y mujeres, niños y niñas quienes dieron su vida por darnos nuestra Tierra y Libertad contra las mismas sociedades secretas que siguen acechando nuestra existencia. ¿Qué harían ellos ante semejantes actos dictatoriales, totalitarios y fascistas? ¿Qué dirán tus hijos cuando sea demasiado tarde?

Exijo que no se le dé permiso a Felipe Calderón en viajar al extranjero a reuniones internacionales donde conocidos miembros de estas sociedades secretas asisten. Reuniones enmascaradas como cumbres oficiales como el G7, G8, G20, G22, el ASPAN, el Foro Económico de DAVOS etc.

Exijo una explicación. Exijo que sea removido del cargo como Presidente de la República conforme a lo que marca la Constitución de la República de México y el Código Penal de la Federación después de demostrarse que sí es miembro de estas organizaciones secretas que conspiran y atentan contra nuestra nación.

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¡NO PODEMOS VIVIR EN SECRETO!

Vivir en secreto por su misma naturaleza crea males, enfermedades y maldades para aquellos que viven en ignorancia de él.

“Condenar sin investigar es la forma más elevada de ignorancia.”- Albert Einstein


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TRANSCRIPCIÓN DEL DISCURSO COMPLETO DE KENNEDY:

The President and the Press: Address before the American Newspaper Publishers Association

President John F. Kennedy
Waldorf-Astoria Hotel
New York City, April 27, 1961

Mr. Chairman, ladies and gentlemen:

I appreciate very much your generous invitation to be here tonight.

You bear heavy responsibilities these days and an article I read some time ago reminded me of how particularly heavily the burdens of present day events bear upon your profession.

You may remember that in 1851 the New York Herald Tribune under the sponsorship and publishing of Horace Greeley, employed as its London correspondent an obscure journalist by the name of Karl Marx.

We are told that foreign correspondent Marx, stone broke, and with a family ill and undernourished, constantly appealed to Greeley and managing editor Charles Dana for an increase in his munificent salary of $5 per installment, a salary which he and Engels ungratefully labeled as the "lousiest petty bourgeois cheating."

But when all his financial appeals were refused, Marx looked around for other means of livelihood and fame, eventually terminating his relationship with the Tribune and devoting his talents full time to the cause that would bequeath the world the seeds of Leninism, Stalinism, revolution and the cold war.

If only this capitalistic New York newspaper had treated him more kindly; if only Marx had remained a foreign correspondent, history might have been different. And I hope all publishers will bear this lesson in mind the next time they receive a poverty-stricken appeal for a small increase in the expense account from an obscure newspaper man.

I have selected as the title of my remarks tonight "The President and the Press." Some may suggest that this would be more naturally worded "The President Versus the Press." But those are not my sentiments tonight.

It is true, however, that when a well-known diplomat from another country demanded recently that our State Department repudiate certain newspaper attacks on his colleague it was unnecessary for us to reply that this Administration was not responsible for the press, for the press had already made it clear that it was not responsible for this Administration.

Nevertheless, my purpose here tonight is not to deliver the usual assault on the so-called one party press. On the contrary, in recent months I have rarely heard any complaints about political bias in the press except from a few Republicans. Nor is it my purpose tonight to discuss or defend the televising of Presidential press conferences. I think it is highly beneficial to have some 20,000,000 Americans regularly sit in on these conferences to observe, if I may say so, the incisive, the intelligent and the courteous qualities displayed by your Washington correspondents.

Nor, finally, are these remarks intended to examine the proper degree of privacy which the press should allow to any President and his family.

If in the last few months your White House reporters and photographers have been attending church services with regularity, that has surely done them no harm.

On the other hand, I realize that your staff and wire service photographers may be complaining that they do not enjoy the same green privileges at the local golf courses that they once did.

It is true that my predecessor did not object as I do to pictures of one's golfing skill in action. But neither on the other hand did he ever bean a Secret Service man.

My topic tonight is a more sober one of concern to publishers as well as editors.

I want to talk about our common responsibilities in the face of a common danger. The events of recent weeks may have helped to illuminate that challenge for some; but the dimensions of its threat have loomed large on the horizon for many years. Whatever our hopes may be for the future--for reducing this threat or living with it--there is no escaping either the gravity or the totality of its challenge to our survival and to our security--a challenge that confronts us in unaccustomed ways in every sphere of human activity.

This deadly challenge imposes upon our society two requirements of direct concern both to the press and to the President--two requirements that may seem almost contradictory in tone, but which must be reconciled and fulfilled if we are to meet this national peril. I refer, first, to the need for a far greater public information; and, second, to the need for far greater official secrecy.

I


The very word "secrecy" is repugnant in a free and open society; and we are as a people inherently and historically opposed to secret societies, to secret oaths and to secret proceedings. We decided long ago that the dangers of excessive and unwarranted concealment of pertinent facts far outweighed the dangers which are cited to justify it. Even today, there is little value in opposing the threat of a closed society by imitating its arbitrary restrictions. Even today, there is little value in insuring the survival of our nation if our traditions do not survive with it. And there is very grave danger that an announced need for increased security will be seized upon by those anxious to expand its meaning to the very limits of official censorship and concealment. That I do not intend to permit to the extent that it is in my control. And no official of my Administration, whether his rank is high or low, civilian or military, should interpret my words here tonight as an excuse to censor the news, to stifle dissent, to cover up our mistakes or to withhold from the press and the public the facts they deserve to know.

But I do ask every publisher, every editor, and every newsman in the nation to reexamine his own standards, and to recognize the nature of our country's peril. In time of war, the government and the press have customarily joined in an effort based largely on self-discipline, to prevent unauthorized disclosures to the enemy. In time of "clear and present danger," the courts have held that even the privileged rights of the First Amendment must yield to the public's need for national security.

Today no war has been declared--and however fierce the struggle may be, it may never be declared in the traditional fashion. Our way of life is under attack. Those who make themselves our enemy are advancing around the globe. The survival of our friends is in danger. And yet no war has been declared, no borders have been crossed by marching troops, no missiles have been fired.

If the press is awaiting a declaration of war before it imposes the self-discipline of combat conditions, then I can only say that no war ever posed a greater threat to our security. If you are awaiting a finding of "clear and present danger," then I can only say that the danger has never been more clear and its presence has never been more imminent.

It requires a change in outlook, a change in tactics, a change in missions--by the government, by the people, by every businessman or labor leader, and by every newspaper. For we are opposed around the world by a monolithic and ruthless conspiracy that relies primarily on covert means for expanding its sphere of influence--on infiltration instead of invasion, on subversion instead of elections, on intimidation instead of free choice, on guerrillas by night instead of armies by day. It is a system which has conscripted vast human and material resources into the building of a tightly knit, highly efficient machine that combines military, diplomatic, intelligence, economic, scientific and political operations.

Its preparations are concealed, not published. Its mistakes are buried, not headlined. Its dissenters are silenced, not praised. No expenditure is questioned, no rumor is printed, no secret is revealed. It conducts the Cold War, in short, with a war-time discipline no democracy would ever hope or wish to match.

Nevertheless, every democracy recognizes the necessary restraints of national security--and the question remains whether those restraints need to be more strictly observed if we are to oppose this kind of attack as well as outright invasion.

For the facts of the matter are that this nation's foes have openly boasted of acquiring through our newspapers information they would otherwise hire agents to acquire through theft, bribery or espionage; that details of this nation's covert preparations to counter the enemy's covert operations have been available to every newspaper reader, friend and foe alike; that the size, the strength, the location and the nature of our forces and weapons, and our plans and strategy for their use, have all been pinpointed in the press and other news media to a degree sufficient to satisfy any foreign power; and that, in at least in one case, the publication of details concerning a secret mechanism whereby satellites were followed required its alteration at the expense of considerable time and money.

The newspapers which printed these stories were loyal, patriotic, responsible and well-meaning. Had we been engaged in open warfare, they undoubtedly would not have published such items. But in the absence of open warfare, they recognized only the tests of journalism and not the tests of national security. And my question tonight is whether additional tests should not now be adopted.

The question is for you alone to answer. No public official should answer it for you. No governmental plan should impose its restraints against your will. But I would be failing in my duty to the nation, in considering all of the responsibilities that we now bear and all of the means at hand to meet those responsibilities, if I did not commend this problem to your attention, and urge its thoughtful consideration.

On many earlier occasions, I have said--and your newspapers have constantly said--that these are times that appeal to every citizen's sense of sacrifice and self-discipline. They call out to every citizen to weigh his rights and comforts against his obligations to the common good. I cannot now believe that those citizens who serve in the newspaper business consider themselves exempt from that appeal.

I have no intention of establishing a new Office of War Information to govern the flow of news. I am not suggesting any new forms of censorship or any new types of security classifications. I have no easy answer to the dilemma that I have posed, and would not seek to impose it if I had one. But I am asking the members of the newspaper profession and the industry in this country to reexamine their own responsibilities, to consider the degree and the nature of the present danger, and to heed the duty of self-restraint which that danger imposes upon us all.

Every newspaper now asks itself, with respect to every story: "Is it news?" All I suggest is that you add the question: "Is it in the interest of the national security?" And I hope that every group in America--unions and businessmen and public officials at every level-- will ask the same question of their endeavors, and subject their actions to the same exacting tests.

And should the press of America consider and recommend the voluntary assumption of specific new steps or machinery, I can assure you that we will cooperate whole-heartedly with those recommendations.

Perhaps there will be no recommendations. Perhaps there is no answer to the dilemma faced by a free and open society in a cold and secret war. In times of peace, any discussion of this subject, and any action that results, are both painful and without precedent. But this is a time of peace and peril which knows no precedent in history.

II


It is the unprecedented nature of this challenge that also gives rise to your second obligation--an obligation which I share. And that is our obligation to inform and alert the American people--to make certain that they possess all the facts that they need, and understand them as well--the perils, the prospects, the purposes of our program and the choices that we face.

No President should fear public scrutiny of his program. For from that scrutiny comes understanding; and from that understanding comes support or opposition. And both are necessary. I am not asking your newspapers to support the Administration, but I am asking your help in the tremendous task of informing and alerting the American people. For I have complete confidence in the response and dedication of our citizens whenever they are fully informed.

I not only could not stifle controversy among your readers--I welcome it. This Administration intends to be candid about its errors; for as a wise man once said: "An error does not become a mistake until you refuse to correct it." We intend to accept full responsibility for our errors; and we expect you to point them out when we miss them.

Without debate, without criticism, no Administration and no country can succeed--and no republic can survive. That is why the Athenian lawmaker Solon decreed it a crime for any citizen to shrink from controversy. And that is why our press was protected by the First Amendment-- the only business in America specifically protected by the Constitution- -not primarily to amuse and entertain, not to emphasize the trivial and the sentimental, not to simply "give the public what it wants"--but to inform, to arouse, to reflect, to state our dangers and our opportunities, to indicate our crises and our choices, to lead, mold, educate and sometimes even anger public opinion.

This means greater coverage and analysis of international news--for it is no longer far away and foreign but close at hand and local. It means greater attention to improved understanding of the news as well as improved transmission. And it means, finally, that government at all levels, must meet its obligation to provide you with the fullest possible information outside the narrowest limits of national security--and we intend to do it.

III


It was early in the Seventeenth Century that Francis Bacon remarked on three recent inventions already transforming the world: the compass, gunpowder and the printing press. Now the links between the nations first forged by the compass have made us all citizens of the world, the hopes and threats of one becoming the hopes and threats of us all. In that one world's efforts to live together, the evolution of gunpowder to its ultimate limit has warned mankind of the terrible consequences of failure.

And so it is to the printing press--to the recorder of man's deeds, the keeper of his conscience, the courier of his news--that we look for strength and assistance, confident that with your help man will be what he was born to be: free and independent.

Referencias:

President John F Kennedy Secret Society Speech version 2 (5:24)
http://www.youtube.com/watch?v=xhZk8ronces

TRANSCRIPT: President John F Kennedy Secret Society Speech
http://www.jfklibrary.org/Historical+Resources/Archives/Reference+Desk/Speeches/JFK/003POF03NewspaperPublishers04271961.htm

Efesios 6:12, La Biblia en Línea, The Word, http://www.theword.gr

JFK, Oliver Stone, 1991.

© 2010 Alexander Backman para concienciaradio.com

Éste documento así como sus anexos pueden usarse libremente siempre y cuando se reproduzcan en su enteridad por cualquier medio, ya sea impreso o electrónico siempre y cuando se le avise al autor por escrito.

El Prof. Alexander Backman es autor, investigador independiente, conferencista internacional  y co-conductor del programa ConcienciaRadio.com transmitido vía Internet. Se le puede contactar vía email en info@concienciaradio.com Actualmente está impartiendo conferencias presenciales y en línea.

 

 

   
   
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